05 mayo 2010

Una tarde en Beleña

La tarde del pasado domingo visitamos la laguna grande de la Reserva Natural de las Lagunas de Puebla de Beleña (Guadalajara). Además de un macho de corzo (Capreolus capreolus) que trotaba entre la vegetación, pudimos ver u oir diversas especies de aves, entre ellas dos ejemplares de águila pescadora (Pandion haliaetus) con las que disfrutamos un buen rato.



Dos trigueros (Miliaria calandra) y una lavandera boyera (Motacilla flava) se prestaron a ser fotografiados en las inmediaciones del observatorio.




Equipo:
Nikon Spotting Scope RA III 82 WP
Ocular Nikon Spotting Scope WP 20-60x Zoom DS
Nikon Coolpix P5100
Adaptador Nikon FSB-6

Imagenes recortadas y retocadas en PhotoShop

02 mayo 2010

El sueño de una noche de primavera

Cuatro años han pasado desde que descubriéramos a esta pequeña rapaz nocturna; tres, desde que nos emborracháramos con él en el mismo sitio donde hace doce meses le vimos por primera vez al telescopio. Sus mágicos tonos aflautados, sus fugaces sombras pálidas, su figura en la penumbra... Lo mejor estaba por llegar, decía yo hace un año, y “lo mejor” quiso llegar de improviso, la noche del pasado viernes.


No era aún medianoche cuando, apostados en un banco, hicimos las primeras fotografías del noctámbulo flautista. Pensamos en ese momento que ya había terminado el delicioso espectáculo pero decidimos esperar por si nuestro querido autillo (Otus scops) hacía, de nuevo, acto de presencia. Y vaya si lo hizo.




Equipo:

Nikon Spotting Scope RA III 82 WP
Ocular Nikon Spotting Scope WP 20-60x Zoom DS
Nikon Coolpix P5100
Adaptador Nikon FSB-6

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El silbido de la noche

14 abril 2010

Los habitantes inesperados

En las profundidades del Mediterráneo, al sur de Grecia, se encuentra uno de los muchos hades marinos de nuestro planeta. Ausencia total de oxígeno, oscuridad, hipersalinidad… Un asfixiante caldo aderezado con sulfuros venenosos; un inhóspito microcosmos del que se creía que sus únicos moradores eran bacterias, protozoos y otros seres unicelulares.


Los habitantes inesperados de este tétrico ambiente son unos diminutos animales pertenecientes al grupo de los loricíferos, tres nuevas especies de los géneros Spinoloricus, Rugiloricus y Pliciloricus. Un análisis minucioso revela que nuestros pequeños amigos no presentan las mitocondrias convencionales que, en condiciones normales, generan energía gracias a la intervención del oxígeno. En su lugar, existen unas estructuras que recuerdan a los hidrogenosomas presentes en protozoos. Este otro tipo de orgánulo celular, sepultado por el olvido evolutivo en el resto de animales, parece haber sido rescatado por estos loricíferos y desempolvado para su uso. Al parecer, el rescate de la citada maquinaria celular era un trámite inevitable. Algunos animales, valga el caso del mejillón (Mytilus edulis), son capaces de poner en funcionamiento, de manera transitoria, un metabolismo anaeróbico donde el oxígeno no es necesario. Aficionados… Estos loricíferos viven bajo dichas condiciones durante toda su vida. En cualquier caso, no seré yo el que me sumerja en los abismos para comprobar si son los únicos insconcientes del reino animal.



Información tomada de: NewScientist
Imágenes del fotomontaje e imagen tomadas de: Roberto Danovaro, Antonio Dell'Anno, Antonio Pusceddu, Cristina Gambi, Iben Heiner and Reinhardt Møbjerg Kristensen. The first metazoa living in permanently anoxic conditions. BMC Biology 2010

31 marzo 2010

Nazarenos

Que mejor entrada para Semana Santa que la fotografía de unos nazarenos (Muscari neglectum) de la linde de un camino. No me pude resistir. A mi parecer, el nazareno tiene una de las flores (perdón, inflorescencias) más hermosas que existen, si no la más hermosa. Al fondo, la alcarreña Peña Hueva, bella, sencilla y campechana, como ellos; punto cardinal de sus vidas y, desde hace ya algunas primaveras, también de la mía.

18 marzo 2010

Mucho que comunicar


La comunicación científica huele a cerrado. Se nos vende una sensación utópica, idílica, irreal. Algo falla en sus engranajes. Les falta engrase. El universo de la ciencia se destila muy lentamente hacia la gente de a pie. Sólo reciben un puñado de noticias de las muchas que saltan cada día.


Hace algún tiempo contacté con un investigador de mi edad. Había conseguido publicar varios artículos en un medio de tirada nacional. Le trasladé mis felicitaciones, cosa que me agradeció. Acto seguido me interesé por los contactos que le habían permitido conseguir tal hazaña. No hubo respuesta y no me sorprendió. Le llego a entender. Y es que este negocio es un tanto inaccesible y pocos son los que trabaja en él. Muchas otras son las puertas a las que he picado en los últimos años. En la mayoría me han dado algún que otro consejo y muestras de apoyo, pero pocos hilos de los que tirar. En otras, ni me han contestado. De nuevo, ese hermetismo, frente a la mediáticas imágenes extrovertidas de la divulgación y la comunicación científica.


Hace dos años asistí a la “IX Feria Madrid es Ciencia” y me acerqué al mostrador de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). Comenté a quien me atendió que tenía gran interés por el campo de la comunicación científica. Con una amplia sonrisa, me empezó a sacar varios folletos. Enseguida la detuve. Le expliqué que lo que quería era saber qué pasos había de seguir para estar del otro lado, para divulgar. La cara le cambió. No obtuve nada en claro.


En otra ocasión, un profesor de la universidad me “reprochó” que no hubiera ido redacción por redacción para darme a conocer. No le falta razón pero no lo hice; entre otras cosas porque no me apetecería escribir noticias grises, en el supuesto de llegar a ser colaborador de algún medio. Entiendo la ciencia, la biología en concreto, como un manantial de conocimiento que debe ser transmitido de modo literario e imaginativo, sin que ello vaya en detrimento del rigor científico. No concibo la ciencia como una fuente que desemboque de manera exclusiva en un fin puramente informativo.


A propósito de esto último, me vienen a la mente las palabras de un notable periodista científico que tachaba la divulgación de basura. Craso error, en mi opinión. Puede que el problema sea que los medios están diseñados para canalizar la ciencia hacia la sociedad principalmente a modo de noticias. Faltan reportajes, faltan publicaciones, documentales, programas televisivos, radiofónicos… Creo que ese vacío debería ser cubierto y tanto yo como muchas otras personas tenemos mucho que decir, mucho que comunicar.

17 marzo 2010

El rey nervioso

Casi se me resiste pero al final he podido hacerle una foto aceptable a la segunda ave más pequeña de Europa, el reyezuelo listado (Regulus ignicapillus). No ha sido tarea fácil ya que no paraba de revolotear junto a otro en la copa de uno de los pinos (Pinus pinea) que hay en mi hot-spot, como diría mi amigo Miguelón. En la franja superior se pueden apreciar plumas naranjas por lo que se trata de un macho. Deduzco, por tanto, que el otro debía ser su pareja.




Equipo:
Nikon Spotting Scope RA III 82 WP
Ocular Nikon Spotting Scope WP 20-60x Zoom DS
Nikon Coolpix P5100
Adaptador Nikon FSB-6

Imagen recortada y retocada en PhotoShop

12 marzo 2010

Pasarela Gaudí

Hace un par de semanas hicimos una pequeña escapada a Barcelona. En la Rambla de Mar y en el Maremagnum pudimos ver varios ejemplares de gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus, antes Larus ridibundus) con diferentes plumajes.


En esta primera fotografía, podemos ver a un juvenil disfrutando de su primer invierno de vida. Sus plumas posteriores pardas lo delatan.



En esta otra imagen, tenemos a un individuo adulto con su plumaje de invierno. Parece que ve aún precipitado mudar su aspecto níveo.



En la última instantánea, posa otra reidora adulta. Sin embargo, en este caso presenta la caperuza color chocolate característica del plumaje estival. Se trata de la imagen de la nueva temporada.


11 marzo 2010

¡Adelante gadgetotubo!

Forman parte del primer escuadrón defensivo de nuestro organismo y no se andan con chiquitas. Los linfocitos NK (del inglés, “natural killer”) tienen como misión eliminar a aquellas células que sean peligrosas, ya sean células tumorales o células infectadas con virus o bacterias. Para ello, las células NK contactan con sus objetivos y establecen una sinapsis de tipo inmunológica. Acto seguido, liberan sobre ellas moléculas citotóxicas para aniquilarlas. En algunos casos, las células diana escapan. Es entonces cuando las NK recurren a su plan B.



Científicos londinenses han podido comprobar cómo nuestras amigas son capaces de desarrollar una especie de finas prolongaciones a partir de su membrana citoplásmica, denominadas nanotubos. Como si emularan al conocido Inspector Gadget, las NK captan con sus gadgetobrazos a las células huidas y parece ser que también serían capaces de destruirlas a distancia. Entender las claves de este curioso mecanismo podría quizás ayudar, en un futuro, a reforzar la respuesta inmune de los linfocitos NK en determinados casos.



Información tomada de: Eurekalert

Imagen tomada de: Nanotechweb

03 febrero 2010

Las copias perdidas

Érase una y mil veces, una legión de retrovirus que infectó a nuestros ancestros. Para poder replicarse y formar nuevos nanoejércitos, se hizo preciso que su material genético se incorporara a nuestro genoma. Las copias generadas se encapsularon dentro de envolturas proteicas, liberándose millares de unidades víricas a los extramuros celulares. Así fue durante millones de años y así seguirá siendo si esta estrategia continúa suponiéndoles una ventaja evolutiva y nuestras células no encuentran modo de evitarlo, tarea nada baladí. Valga el caso del virus de la inmunodeficiencia humana.

Muchos son, por tanto, los retrovirus que nos han invadido a lo largo de nuestra historia evolutiva. Muchas, también, las copias perdidas que quedaron diseminadas a lo largo de nuestro genoma, tras la marcha de estos y otros tipos de virus. Cicatrices moleculares con genes víricos que, en algunos casos, resultaron ser provechosos con el paso del tiempo.

Alojado en el séptimo cromosoma, el gen de la sincitina-1 codificó antaño para una proteína de la envoltura de un retrovirus. El destino le tendría reservado, entre otros menesteres, convertirse en uno de los genes esenciales para el desarrollo de la placenta humana. No trabaja solo. Al menos otros siete genes de herencia vírica juegan también un papel importante en la formación de dicha estructura.

Por otra parte, algunos de estos antiguos centinelas parecen querer rememorar aquella época gloriosa en la que estuvimos a su merced, bajo su imperio dictatorial. El gen de la beta-globina, componente de la famosa hemoglobina, es uno de los numerosos vasallos regulados por una de esas copias de la vieja guardia.

Infantes de otra era; secuencias fósiles que se aplicaron el cuento aquel de renovarse a morir. Y nosotros, encantados.



Información tomada de: NewScientist
Imágenes del fotomontaje tomadas de:
University of Toronto
Molecular Station
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