21 agosto 2013

Haciendo honor a su nombre

Más allá de las almenas del castillo de Tabernas se extendía el paraje desértico homónimo y, a sus pies, revoloteaba un bello libelúlido del género Sympetrum, probablemente. El calor era asfixiante pero iba a merecer la pena…


Íbamos a emprender el descenso hacia el pueblo cuando un águila culebrera (Circaetus gallicus) comenzó a acercarse vertiginosamente hacia la fortaleza. Mayúscula fue nuestra sorpresa cuando vimos que, haciendo honor a su nombre, llevaba en el pico un ofidio que bien podría ser una culebra de escalera (Rhinechis scalaris). Majestuosa, la rapaz viró hacia el sol y se perdió más allá de nuestras pupilas deslumbradas.



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