06 agosto 2006

Antonio y yo

Evidentemente, el cernícalo Antonio estaba enfermo. Lo descubrió un matrimonio cuando comía en las cercanías de la Laguna de los Pájaros. Uno de los ojos del polluelo no gozaba de muy buena salud y allí estuvimos los cuatro amigos, vigilándolo mientras el citado matrimonio fue a buscar a una empleada del Parque. No podíamos desaprovechar la oportunidad e hicimos fotos. También videos. Nada comparable con la sensación de que abriera las alas e hiciera un pequeño vuelo hasta escasos centímetros de mi modesta cámara. No debo ser muy buen fotógrafo... Me quedé paralizado. Impresionado. Maravillado. No hubo foto.

1 comentarios:

Marco dijo...

A petición popular, me veo obligado a aclarar que quien comía era el matrimonio y no Antonio, como se podría inferir de una interpretación alternativa.

Otro punto conflictivo: la sesión fotográfica a la que sometimos al polluelo fue hecha desde el respeto y la admiración hacia el ave. Cuidamos todo detalle. Nuestro objetivo era que el animal no se sintiera acorralado en ningún momento.