Restaban algunos minutos de la tarde de Viernes Santo para que hiciera su aparición el búho real (Bubo bubo) cuando inmortalicé una hembra de ciervo volante, digo de corzo volante (Capreolus capreolus), que cruzaba el cortado como una exhalación. Es ver la foto y acordarme de la banda sonora de E.T.
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03 abril 2013
11 abril 2012
Ovejas vintage
Cuando me preguntan que qué es lo que escribo en el blog me cuesta contestar. Y es que si sólo atendiésemos a la sección de artículos, el rincón bien podría llamarse “Refritos cuasiliterarios de noticias curiosas de corte biológico”. Y, obviamente, no por escribir acerca de noticias curiosas he de insultar o aparcar el rigor.
Estaba el domingo pasado viendo el telenoticias de mediodía con mi futura cuando una información nos sorprendió sobremanera. Una reportera se hacía eco de una estrategia puntera y revolucionaria que se está convirtiendo en la pera limonera. Una bomba informativa que dejaría a la altura del betún la revelación de la fórmula de la Coca Cola o el descifrado del tercer misterio de Fátima. Al parecer en Boadilla del Monte (Madrid), los bomberos que desbrozan nuestras montañas y nuestros cerros, para evitar incendios de cara a la nueva temporada, trabajan codo con codo con unos entes herbívoros cubiertos de lana.
Y es que ahora resulta que las ovejas (Ovis aries) son útiles en la lucha contra el fuego; limpian nuestros montes cuando se alimentan y abonan el suelo… ¿Curioso? Vale. ¿Desconocido por muchos? De acuerdo. Ahora bien, lo de estrategia puntera me rechina. Quizás sería bueno informarse antes de informar porque tal trama ovina debe figurar en el primer tomo de los Anales de la Historia. Lo mismo era una noticia “vintage”… Como todo vuelve…
Fotografía original tomada de: Literatura Española
02 diciembre 2011
La locura de no obtener colonias hermosas
22 agosto 2011
El misterioso episodio de la cola embrujada
El genotipado de los ratones conllevaba que Mr. Diógenes bajara cada semana o quince días al animalario. Sin embargo, en los tres años que llevaba haciéndolo, jamás le había pasado lo que sucedió aquel día… Jamás.
Aquel día, como tantas y tantas veces, Mr. Diógenes se sentó en un taburete frente a la campana de flujo. Segundos antes, había colocado en ella la jaula con los pequeños roedores. Dispuso varios tubos eppendorf en una gradilla azul y rotuló las tapas debidamente. Un instante después, cogió al primer ratón por la cola, lo identificó y cortó el extremo del citado apéndice con las tijeras. Con unas pinzas, tomó la sección y la depositó en el eppendorf correspondiente. Repitió la misma operación dos veces más. Mr. Diógenes no contaba con la sorpresa que le tenía reservada la penúltima de las cinco colas a cortar...
Todo parecía ir bien. Nada hacía presagiar lo que estaba a punto de acontecer. Metió la mano en la jaula, cogió el cuarto ratón, lo identificó, cortó el extremo de su cola y tomó la sección con las pinzas. Dirigió las citadas pinzas hacia el eppendorf correspondiente y las abrió. El frío metálico de la campana pareció congelar el tiempo... Inexplicablemente, la cola se detuvo en el aire ante el asombro de Mr. Diógenes. El apéndice parecía desafiar las leyes de la física. Parecía tener vida propia. De repente, la díscola cola comenzó a moverse muy lentamente, como si quisiera que Mr. Diógenes se deleitara con tal embrujo. Y ante sus atónitos ojos, la magia cesó súbitamente y la cola se precipitó en uno de los agujeros de la gradilla. Quizás decidió postrarse finalmente ante la ley de la gravedad; quizás se cansó del efímero espectáculo paranormal que había protagonizado.
Tras algunos golpes de segundero, Mr. Diógenes reaccionó, tomó la susodicha cola y apresuradamente la colocó en el tubo que la correspondía. Cerró el eppendorf y se convenció de que lo sucedido se debía al flujo de la campana... Se convenció aunque supiera que nunca le había pasado, aunque estuviera casi seguro de que nunca más le volvería a pasar.
Aquel día, como tantas y tantas veces, Mr. Diógenes se sentó en un taburete frente a la campana de flujo. Segundos antes, había colocado en ella la jaula con los pequeños roedores. Dispuso varios tubos eppendorf en una gradilla azul y rotuló las tapas debidamente. Un instante después, cogió al primer ratón por la cola, lo identificó y cortó el extremo del citado apéndice con las tijeras. Con unas pinzas, tomó la sección y la depositó en el eppendorf correspondiente. Repitió la misma operación dos veces más. Mr. Diógenes no contaba con la sorpresa que le tenía reservada la penúltima de las cinco colas a cortar...
Todo parecía ir bien. Nada hacía presagiar lo que estaba a punto de acontecer. Metió la mano en la jaula, cogió el cuarto ratón, lo identificó, cortó el extremo de su cola y tomó la sección con las pinzas. Dirigió las citadas pinzas hacia el eppendorf correspondiente y las abrió. El frío metálico de la campana pareció congelar el tiempo... Inexplicablemente, la cola se detuvo en el aire ante el asombro de Mr. Diógenes. El apéndice parecía desafiar las leyes de la física. Parecía tener vida propia. De repente, la díscola cola comenzó a moverse muy lentamente, como si quisiera que Mr. Diógenes se deleitara con tal embrujo. Y ante sus atónitos ojos, la magia cesó súbitamente y la cola se precipitó en uno de los agujeros de la gradilla. Quizás decidió postrarse finalmente ante la ley de la gravedad; quizás se cansó del efímero espectáculo paranormal que había protagonizado.
Tras algunos golpes de segundero, Mr. Diógenes reaccionó, tomó la susodicha cola y apresuradamente la colocó en el tubo que la correspondía. Cerró el eppendorf y se convenció de que lo sucedido se debía al flujo de la campana... Se convenció aunque supiera que nunca le había pasado, aunque estuviera casi seguro de que nunca más le volvería a pasar.
21 julio 2011
Sinapsis para un bebé
Hoy cuelgo una simpática y desenfadada imagen de una sinapsis entre dos neuronas. La diseñé hace unos días para que luciera en una camiseta que hemos regalado al bebé de una amiga. Demuestra que la biología puede ser divertida, llena de color; constata que el biólogo puede ser muy pero que muy friki.

24 marzo 2011
Sin pene ni gloria
Mr. Diógenes llevaba ya, por aquella época, dos años y medio encargándose de aquellos asuntos de laboratorio relacionados con el animalario, amen de otras muchas cosas.
Una mañana, salía del quirófano del animalario, donde había estado perfundiendo unos ratones junto a una vieja conocida, la estresada señorita Muffin, cuando se encontró con Mr. Pyjama, integrante de la plantilla del animalario. Mr. Diógenes no entendió muy bien por qué Mr. Pyjama aludió, en la breve conversación, a un cruce de ratones que nuestro protagonista había puesto dos días antes. No habría descendencia. No habría crías. Mr. Diógenes, desconcertado, no alcanzaba a entender tal predicción. Mr. Pyjama, a su juicio, pecaba de agorero.
Poco duró el suspense. Sólo bastó una frase. La demoledora aseveración de Mr. Pyjama convenció a Mr. Diógenes, le estremeció. Sorpresa, dolor, divertimento. Mr. Diógenes no sabía qué sentía. No habría descendencia. No habría crías. El pequeño semental carecía de pene. Al parecer, sus antiguos compañeros de jaula se lo habían cercenado.
Al día siguiente, la hembra ya disfrutaba de un nuevo compañero sentimental y éste de ella. Parecía no recordar que horas antes compartía su vida con un roedor desmembrado. Parecía no recordar que mantuvo una fugaz relación, casta y pura, que pasó a la historia casi de puntillas, sin pene ni gloria.
Una mañana, salía del quirófano del animalario, donde había estado perfundiendo unos ratones junto a una vieja conocida, la estresada señorita Muffin, cuando se encontró con Mr. Pyjama, integrante de la plantilla del animalario. Mr. Diógenes no entendió muy bien por qué Mr. Pyjama aludió, en la breve conversación, a un cruce de ratones que nuestro protagonista había puesto dos días antes. No habría descendencia. No habría crías. Mr. Diógenes, desconcertado, no alcanzaba a entender tal predicción. Mr. Pyjama, a su juicio, pecaba de agorero.
Poco duró el suspense. Sólo bastó una frase. La demoledora aseveración de Mr. Pyjama convenció a Mr. Diógenes, le estremeció. Sorpresa, dolor, divertimento. Mr. Diógenes no sabía qué sentía. No habría descendencia. No habría crías. El pequeño semental carecía de pene. Al parecer, sus antiguos compañeros de jaula se lo habían cercenado.
Al día siguiente, la hembra ya disfrutaba de un nuevo compañero sentimental y éste de ella. Parecía no recordar que horas antes compartía su vida con un roedor desmembrado. Parecía no recordar que mantuvo una fugaz relación, casta y pura, que pasó a la historia casi de puntillas, sin pene ni gloria.
16 marzo 2011
¿Para qué sirve un oso?
Gonzalo de Castro y Javier Cámara son los protagonistas de una sugerente comedia con un potente trasfondo medioambiental y conservacionista. Dirigida por el asturiano Tom Fernández, “¿Para qué sirve un oso?” reivindica el papel del oso cantábrico (Ursus arctos) así como el ecosistema del que forma parte. La importancia de las maltrechas abejas (Apis mellifera), el valor de nuestros bosques o los beneficios del reciclaje tienen su justa cabida en una cinta en la que también participan Emma Suárez y Geraldine Chaplin. Me enteré gracias a la web del Fapas y, muy probablemente, iré a verla. Tiene buena pinta. Aquí os dejo el trailer para dejaros con la miel en los labios. ¿El estreno? El 1 de abril.
15 noviembre 2010
Inmunofestival del humor
Esta tira pseudocómica está basada en hechos reales, conteniendo parte de verdad y parte de ficción. Podría haber ocurrido en cualquier laboratorio pero ocurrió en el nuestro. El chiste de la señorita Haircut es fácil de pillar pero cuesta reirse con él, a no ser... A no ser que te veas, sin saber cómo, protagonizando un improvisado inmunofestival del humor donde la desesperación deriva en una risa incontrolada. Estamos mal, sí. Nos lo tendremos que mirar, sí. Pero no somos los únicos.
09 septiembre 2010
Caga el papa...
Un puñado de golondrinas, un torcecuellos… Otro de los asiduos visitantes estivales de mi hot-spot es el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca). Además de posar en la instantánea que cuelgo, se podría decir que el cerrojillo fue víctima de una cámara oculta. Fue al visionarla cuando se me vino a la cabeza una pieza de nuestro refranero…
Equipo:
Nikon Spotting Scope RA III 82 WP
Ocular Nikon Spotting Scope WP 20-60x Zoom DS
Nikon Coolpix P5100
Adaptador Nikon FSB-6
Imagen recortada y retocada en PhotoShop
09 mayo 2010
El ratón que quería ser jabalí
Acababa de comenzar la primavera cuando la señorita Muffin tuvo que comenzar un nuevo experimento con ratones (Mus musculus). Los colocó en un artilugio, cual torturadora medieval, y les inyectó una toxina en el cerebro. Cada día, a partir de entonces, les inoculaba otros compuestos y les observaba detenidamente. Y así fue día tras día durante varias semanas.
Cuando, previamente, la señorita Muffin eligió a sus pequeños voluntarios, lo hizo en función del peso. Tan sólo rechazó a uno. Al parecer, no daba la talla en la báscula.
Cuando, previamente, la señorita Muffin eligió a sus pequeños voluntarios, lo hizo en función del peso. Tan sólo rechazó a uno. Al parecer, no daba la talla en la báscula.
Cada mañana, mientras Muffin pinchaba a sus ratones, podía advertir como perdían algo de peso. Enigmáticamente, lejos de ganar gramos, nuestro diminuto protagonista adelgazaba más que el resto. La razón era evidente pero la estresada Muffin no tenía tiempo para él.
El último día del mes de abril, la señorita Muffin se reunió con todos sus compañeros en quirófano. Era la hora de sacrificar a sus pequeños roedores. Uno tras otro fueron pasando por la mesa de perfusión. Al coger al último ratón, a nuestro amigo, Muffin quedó sobrecogida al darse cuenta de qué le había estado ocurriendo durante todo aquel tiempo. No podía alimentarse bien, no podía comer. El roedor parecía sacado del imaginario popular. Había deseado convertirse en un jabalí, en una morsa, en un mamut o en Dios sabe qué animal mitológico. Se había convertido en la víctima de su anhelo. Sin embargo, de quien se convirtió realmente en víctima fue, como el resto, de la estresada señorita Muffin.
El último día del mes de abril, la señorita Muffin se reunió con todos sus compañeros en quirófano. Era la hora de sacrificar a sus pequeños roedores. Uno tras otro fueron pasando por la mesa de perfusión. Al coger al último ratón, a nuestro amigo, Muffin quedó sobrecogida al darse cuenta de qué le había estado ocurriendo durante todo aquel tiempo. No podía alimentarse bien, no podía comer. El roedor parecía sacado del imaginario popular. Había deseado convertirse en un jabalí, en una morsa, en un mamut o en Dios sabe qué animal mitológico. Se había convertido en la víctima de su anhelo. Sin embargo, de quien se convirtió realmente en víctima fue, como el resto, de la estresada señorita Muffin.
17 junio 2009
05 abril 2009
El pelotazo de Melo
Hace un rato he recibido en mi correo un enlace a un vídeo de Youtube... Un colega de la facultad, a quien, creo, no tengo el gusto de conocer, es el cantautor de un tema que no tiene desperdicio: "Me cago en la biología". Como vereis los del gremio, es imposible no coincidir con Melo, que así se llama el intérprete, en alguno de sus versos...
Hace ya algún tiempo colgué otro vídeo, también de Youtube, que me mandó Quique. Lo tildaba de pelotazo discográfico pero el de hoy lo supera con creces. Por ello, me he tomado la licencia de convertirlo a mp3 y dedicarle una entrada. Es lo mínimo que se merece.
Hace ya algún tiempo colgué otro vídeo, también de Youtube, que me mandó Quique. Lo tildaba de pelotazo discográfico pero el de hoy lo supera con creces. Por ello, me he tomado la licencia de convertirlo a mp3 y dedicarle una entrada. Es lo mínimo que se merece.
06 octubre 2008
Patos necrófilos, arenques pedorros y dedos podridos
El pasado 2 de octubre, la Universidad de Harvard (Cambridge, Reino Unido) se vistió de gala para celebrar la ceremonia de los premios Ig Nobel, versión opuesta a los prestigiosos galardones suecos. En la categoría de Biología, se premió a un grupo de investigadores franceses que demostró hace 8 años que la pulga que parasita a los perros (Ctenocephalides canis) salta más que la de los gatos (Ctenocephalides felis felis).

Desde su primera edición en 1991, estos galardones concedidos por la revista “Annals of Improbable Research” han premiado un gran número de estudios relacionados con el mundo animal en la categoría citada. El año pasado, sin ir más lejos, se premió a una holandesa por llevar a cabo un minucioso censo de los artrópodos, bacterias, algas, helechos y hongos que podemos encontrar en nuestras camas. Y hace dos años, un compatriota suyo también lo fue por probar la atracción de las hembras del mosquito Anopheles, transmisoras de la malaria, por el olor de nuestros pies.
El universo odorífero también dio una alegría a un grupo de investigadores y firmas internacionales en 2006. Estos se dedicaban al estudio de los olores generados por 131 especies de ranas estresadas.
Los que no sé si se estresaron, pero desde luego que pasaron vergüenza, fueron el grupo de arenques (Clupea harengus) que sirvieron como modelo experimental para explicar que los integrantes de esta especie se comunican mediante flatulencias.
Mención aparte merece el estudio noruego acerca de los efectos del ajo, la cerveza “ale” y la nata agria en el apetito de las sanguijuelas (Hirudo medicinalis).
Los dos siguientes premios, también otorgados en la categoría de Biología, yo los hubiera metido en Psiquiatría Animal pero como no me llamaron para el jurado… El primero de ellos, en 2003, se falló a favor de un investigador holandés por documentar el primer caso de necrofilia homosexual en un ánade real (Anas platyrhynchos). El segundo, en 1999, se otorgó a un investigador del Gettysburg College por comprobar el estado de felicidad que le confería la administración de Prozac a un grupo de almejas (Sphaerium striatinum).
No me gustaría dejarme en el tintero dos investigaciones premiadas en otras categorías. En 2006, se concedió un premio extraordinario de Ornitología a un grupo de científicos por explicar por qué el pito crestado (Dryocopus pileatus) no sufre dolores de cabeza. Lo que si debió dolerle, y mucho, fue el dedo a un paciente galés que se lo machacó. El examen y el seguimiento de su cuadro clínico por parte de dos doctores valió un premio Ig Nobel de Medicina hace diez años. Al parecer, la susodicha falange estuvo oliendo a podrido durante cinco años.

Información tomada de: Wikipedia
Imágenes tomadas de: Merck Veterinary Manual y Wikipedia
Desde su primera edición en 1991, estos galardones concedidos por la revista “Annals of Improbable Research” han premiado un gran número de estudios relacionados con el mundo animal en la categoría citada. El año pasado, sin ir más lejos, se premió a una holandesa por llevar a cabo un minucioso censo de los artrópodos, bacterias, algas, helechos y hongos que podemos encontrar en nuestras camas. Y hace dos años, un compatriota suyo también lo fue por probar la atracción de las hembras del mosquito Anopheles, transmisoras de la malaria, por el olor de nuestros pies.
El universo odorífero también dio una alegría a un grupo de investigadores y firmas internacionales en 2006. Estos se dedicaban al estudio de los olores generados por 131 especies de ranas estresadas.
Los que no sé si se estresaron, pero desde luego que pasaron vergüenza, fueron el grupo de arenques (Clupea harengus) que sirvieron como modelo experimental para explicar que los integrantes de esta especie se comunican mediante flatulencias.
Mención aparte merece el estudio noruego acerca de los efectos del ajo, la cerveza “ale” y la nata agria en el apetito de las sanguijuelas (Hirudo medicinalis).
Los dos siguientes premios, también otorgados en la categoría de Biología, yo los hubiera metido en Psiquiatría Animal pero como no me llamaron para el jurado… El primero de ellos, en 2003, se falló a favor de un investigador holandés por documentar el primer caso de necrofilia homosexual en un ánade real (Anas platyrhynchos). El segundo, en 1999, se otorgó a un investigador del Gettysburg College por comprobar el estado de felicidad que le confería la administración de Prozac a un grupo de almejas (Sphaerium striatinum).
No me gustaría dejarme en el tintero dos investigaciones premiadas en otras categorías. En 2006, se concedió un premio extraordinario de Ornitología a un grupo de científicos por explicar por qué el pito crestado (Dryocopus pileatus) no sufre dolores de cabeza. Lo que si debió dolerle, y mucho, fue el dedo a un paciente galés que se lo machacó. El examen y el seguimiento de su cuadro clínico por parte de dos doctores valió un premio Ig Nobel de Medicina hace diez años. Al parecer, la susodicha falange estuvo oliendo a podrido durante cinco años.
Información tomada de: Wikipedia
Imágenes tomadas de: Merck Veterinary Manual y Wikipedia
25 julio 2008
20 enero 2008
14 diciembre 2007
Las viñetas de Miguelón
Aquí os cuelgo unas viñetas llenas de arte que me regaló ayer Miguelón. El compañero de clase, después amigo y ahora, también, compañero de fatigas informáticas en la actualización del SIGPAC, plasmó, bolígrafo en mano, algunos de los momentos más granados que hemos tenido. Bueno... Lo del ego es absolutamente mentira... Se lo inventa él y el resto de la gente. Y si alguien opina la contrario que lo diga. Eso sí, que recuerde que los comentarios antes de ser publicados han de ser aceptados por la censura... Oseasé, yo.
03 septiembre 2007
Casas con estilo propio
Sin palabras y con una sonrisa esbozada en mi cara... Así me he quedado al saber de la última moda que está haciendo estragos entre los neoyorquinos y, cada día, entre más gente, como diría mi admirado Matías... La verdad es que no sé en qué sección del blog colgar esta noticia...
Cuadros personalizados con el ADN del cliente o, si lo prefiere, con sus huellas dactilares. Para el salón o el dormitorio. Para donde usted quiera que para eso es su esencia. Además, siempre podrá dejarlo en herencia a sus hijos... Al fin y al cabo, es su material hereditario.


Más información en: El Mundo y DNA 11
Imágenes tomadas de: DNA 11
Cuadros personalizados con el ADN del cliente o, si lo prefiere, con sus huellas dactilares. Para el salón o el dormitorio. Para donde usted quiera que para eso es su esencia. Además, siempre podrá dejarlo en herencia a sus hijos... Al fin y al cabo, es su material hereditario.
Más información en: El Mundo y DNA 11
Imágenes tomadas de: DNA 11
24 diciembre 2006
27 noviembre 2006
19 noviembre 2006
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